Adornar la casa para estas fiestas es una de las actividades más entretenidas y entrañables para toda la familia. Si tus niños son muy pequeños tal vez sea la primera vez que lo hacéis juntos y se convierte entonces en una experiencia irrepetible.
Elegir el árbol, montar el Belén, colgar el espumillón…
Entre todos a veces no queda tan “ideal”, pero es mucho más divertido.
Lo único que hay que tener en cuenta es la edad de los peques. Si son muy pequeños y aún no gatean da un poco igual, pero hay ciertas edades a las que según qué cosas “peligran” cuando hay un nene cerca.
Tal vez tengas que renunciar al nacimiento que te dejó tu abuela en herencia durante unos años, y por supuesto olvídate del serrín si no quieres estar todo el día con la escoba trasteando. Pero puedes sustituirlo por un Belén de Playmobil, que además cada vez tiene más accesorios, o comprar uno barato en los chinos hasta que estés segura de que no te lo van a romper.
Los nacimientos son muy “sugerentes” y yo aún recuerdo que para mi hermana y para mí eran el mejor juguete durante la Navidad. ¡Menudas historias nos inventábamos!. Eso sí, la estrella del portal rara vez aguantaba todas las fiestas, desde luego no en su sitio.
Comprar bolas y adornos de plástico en lugar de bolas de vidrio, mucho más frágiles es otra de las recomendaciones imprescindibles. Y sobre todo no sufrir porque no quede simétrico, las estarán quitando constantemente.
Una cosa a tener en cuenta son las luces. Procura que si tu hijo es muy peque no vea dónde está el enchufe (o intenta enchufarlo en alto) para evitar peligros, pues son muy atractivas para los más pequeños.
Y por supuesto lo mejor es dejar volar la propia imaginación. En internet hay un montón de dibujos para decorar. Con telas, fieltros, en collage, purpurinas…si no te limitas a colorear la fiesta es mucho mayor. Y de paso los tienes entretenidos un par de tardes, que con el mal tiempo siempre viene bien.
A disfrutar de las fiestas.