Durante el embarazo suceden muchos cambios en el cuerpo de una mujer y esto requiere mantener una buena alimentación, para la salud de la madre durante el embarazo, y para asegurar un óptimo desarrollo del bebé. Por lo tanto ahora más que nunca, la futura mamá ¡debe cuidarse mucho!
Es una etapa de la vida de una mujer en la que debe vigilar sus defensas y las del niño. No se pueden tomar medicamentos así que hay que cuidarse mucho para tener un sistema inmune fuerte. Es aconsejable tomar leches fermentadas, alimentos cítricos y alimentos ricos en vitamina A y E.
En el primer trimestre, debe seguirse una dieta equilibrada y variada. En este momento la suplementación con ácido fólico es esencial para evitar malformaciones en el feto. Algunas mujeres embarazadas pueden sufrir pequeñas molestias tales como nauseas o vómitos. Estas molestias pueden mejorar reduciendo los olores, realizando cocciones sencillas y frías, y haciendo pequeños tentempiés a lo largo del día o desayunar en la cama.
A partir del segundo trimestre, la futura mamá suele encontrarse mejor, es una fase llena de vitalidad. Es durante este periodo que aumentan ligeramente las necesidades energéticas, ya que, es a partir de aquí cuando el feto empieza a crecer de manera más acusada. La embarazada debe tomar 3 raciones de lácteos al día a base de leche, leches fermentadas y queso para que tanto sus huesos como los del bebe ¡estén fuertes y sanos!
El tercer trimestre se caracteriza por el rápido crecimiento del bebé. La ilusión por notar los movimientos del bebé hace que disminuya la fatiga y otras pequeñas molestias totalmente normales en este período. Debe prestarse especial atención al hierro, presente ricamente en las carnes rojas. Además hay mujeres que también padecen ardor de estómago, en este caso evitar las comidas y condimentos picantes y no tumbarse después de las comidas puede ayudar.
En este momento eres imprescindible para la salud de tu bebe ¡así que a cuidarse!
