Después de unas, esperamos que buenas, vacaciones hay que volver a la faena. Esto en muchos casos implica hacer malabarismos de todo tipo para tratar de conciliar tu vida laboral y familiar ¿verdad?
En el tema del cuidado de los hijos, son muchas las familias que escogen por un motivo u otro, dejarlos en una guardería durante la jornada laboral. Pero en otros casos, bien por elección propia, bien por otro tipo de circunstancias, los niños se quedan en casa mientras tú te vas a trabajar.
Ya sea con los abuelos, o con una niñera contratada, en multitud de ocasiones será otra persona la que se ocupe de la alimentación de nuestros hijos. Cuando los niños son más mayores, tal vez esta función sólo sea precisa durante el desayuno, pero en la mayoría de los casos es posible que alguien que no seas tú se ocupe de sus comidas.
Un tema espinoso, sobre todo si son los abuelos los que se encargan del niño, es marcar los límites acorde con los hábitos que quieres inculcar a tus hijos. Sé firme pero también tolerante, sobre todo con los abuelos, al fin y al cabo te criaron a ti y no ha ido tan mal ¿no?
Si es preciso diseña tú los menús y ayuda a hacer la compra, así te quedarás más tranquila.
Sobre todo si tienes a alguien contratado en casa y principalmente si es nuevo, es preciso que la informes convenientemente de cualquier cosa relacionada con los alimentos: alergias, intolerancias… Sé clara y por si acaso te recomiendo que lo dejes por escrito.
Y… a trabajar.