05/09/2011 Fatima Cimadevilla

Encarar la “vuelta a la ofi”

Alarm Clock 3Creo que todos los sufrimos por estas fechas casi como un síndrome generalizado. Más mayores o pequeños, a todos nos cuesta esa “vuelta al cole” que en los adultos supone “la vuelta a la ofi”. Vivimos la primera semana de trabajo con el extraño sabor de volver a la cotidianidad, a las obligaciones y a los horarios como si las vacaciones hubieran sido, nunca mejor dicho, el sueño de una noche de un verano que ya nos queda lejos.

Y, curiosamente, lo duro (que también) no es apagar el despertador el primer lunes después de las vacaciones… sino, mucho más, el segundo. En ese segundo lunes casi traumático el gesto de apagarlo se hace con menos fuerzas, la ducha para despertarnos es más larga y la dosis de café matinal es superior al lunes anterior. Ya es una realidad: hemos vuelto al trabajo.

Pero lo más curioso no es sólo que ese segundo lunes nos cueste más sino que, además, evidencia una realidad casi invisible: por más increíble que nos pueda parecer, volver a la oficina supone un estrés del que no somos conscientes. Y no me refiero a mirar incansablemente el calendario para contar los días hasta las próximas vacaciones (¿quién no ha dicho, nada más llegar, un “me quiero volver a ir”?). A la cantidad de “cosas pendientes” que nos encontramos a la vuelta (¿quién no ha querido apagar el ordenador nada más encenderlo al ver, únicamente, la cantidad de mails pendientes de leer?) se le une el cambio en el ritmo del sueño (después de esa pelea con el reloj que todos tenemos en vacaciones) y otros muchos factores en los que apenas reparamos pero que tienen una víctima concreta: nuestras defensas.

Así que a ese gesto de apagar el despertador cada mañana y alargar la ducha recordando los días de verano, sumémosle un sano gesto del que también necesitamos acordarnos por las mañanas: el desayuno. Porque, más allá de esa gran frase de madre (¡qué sería de nosotros sin esas verdades maternas!), el desayuno es realmente la comida más importante del día. Y, en momentos de estrés post-vacacional, el mejor aliado para ir ganándole el pulso al horario y a la oficina sin que nos pase factura. Nada de salir corriendo de casa sin haber, por lo menos, tomado algo que ayude a nuestro cuerpo a paliar el desgaste de volver a la oficina.

Y si somos de esos que en las primeras semanas de volver a trabajar se nos pegan las sábanas y sacrificamos la primera comida del día, un consejo: antes de cerrar la puerta, nada como coger ese Actimel que no nos ha dado tiempo a tomar.

Imagen: http://www.flickr.com/photos/alancleaver/4293345633/

Deja tu comentario

You can use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>