07/02/2011 Irene Garcia

Deporte escolar

Day Six: Basketball Compartir deporte con los amigos es, además de didáctico, lúdico. Los deportes de equipo, como el fútbol o el baloncesto, fomentan el trabajo en grupo, la amistad y una competitividad sana. ¿Quién no se ha picado con el colegio de al lado por algún torneo intercolegial?

Animar a los niños a practicar algún deporte es una de las mejores cosas que se pueden hacer como padres. Y en la actualidad es cada vez más fácil. Muchísimos colegios disponen de este tipo de ofertas entre sus actividades extraescolares, ya sea a medio día, o por la tarde, practicar algún tipo de deporte ahora mismo es muy fácil. A los coles se unen las asociaciones, centros deportivos municipales, empresas especializadas, etc. Hay de todo, desde gimnasia rítmica hasta patinaje. Es casi seguro que tu hijo encontrará algo que le guste.

Pero sobre todo si la actividad se realiza por la tarde, después de una jornada escolar intensa, es necesario para nuestros peques reponer fuerzas. A veces tanto antes como después. Dependiendo del horario y del tipo de actividad que realice tu hijo – y como digo, desde aquí animamos a todos a practicar deporte – así tiene que ser la merienda desde el punto de vista nutricional.

Algo ligerito antes de empezar es conveniente para que no desfallezcan. Hay que tener en cuenta que en los colegios suele comerse bastante pronto, alrededor de la una de la tarde y que es posible que a las cinco tu hijo, en pleno crecimiento, esté hambriento. Pero también hay que tener en cuenta que no es recomendable sobrecargar el estómago antes de realizar una importante actividad física.

Los niños (y todos en realidad) están más sanos cuando comen varias veces al día, cantidades pequeñas. Fraccionar las comidas es un buen hábito alimentario, también para los adultos.

Frutas y lácteos son tus mejores aliados a la hora de preparar meriendas sanas que les permitan realizar sus deportes preferidos en buenas condiciones. Si tu hijo es de los que se lo comen todo, tal vez sea capaz de comerse un bocadillo enorme antes de jugarse su partido, pero si no, tal vez lo mejor es apañarlo con un sandwich. Evitando la bollería industrial y un exceso de galletas, zumos o refrescos azucarados, estaremos contribuyendo a una alimentación sana.

¿Y después? Pues de nuevo, dependiendo del horario, de la actividad física que hayan realizado y de vuestras rutinas diarias con respecto a la cena, a veces también es necesario que los chavales coman algo, sobre todo si después tienen que hacer deberes. De nuevo las frutas y los lácteos, como Actimel, son una buena opción.

Y no es necesario complicarse mucho la existencia. Lo mejor es que, dentro de unos límites claros (como por ejemplo, “no, los bollos son sólo los viernes”) dejes a tu hijo escoger. Sin presiones, ellos saben muy bien lo que necesitan. Y de paso aprovecháis para comunicaros, que nunca viene mal.

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