05/11/2010 Fatima Cimadevilla

Susanita, o cómo ser madre de una familia numerosa

Muchos hijitos, esa era la premisa de ese personaje que acompañaba a Mafalda en sus andanzas de papel. Esa Susanita que encarnaba el alma de una madre es, quizás, la mejor y más inocente caricatura de la maternidad. Para ella sólo existía como futurible, como juego infantil página tras página de un cómic que no desveló cómo fue el futuro de ese personaje pero del que podemos ver muchos ejemplos en nuestro país. Un 27% de la población española pertenece a una familia numerosa en la que, como no podía ser menos, hay una Susanita real como cabeza de familia. Una Susanita que, alejándonos del universo de Mafalda, brega cada día para sacar adelante a una familia en la que los hijos son protagonistas, preocupación e incluso, si me apuras, una auténtica carrera profesional.

Para todas esas increíbles Susanitas, sus hijos son su felicidad. Sin embargo, y a pesar de ello, ser madre de una familia numerosa pasa una factura que tenemos que tener en cuenta. Los horarios, los deberes, la casa, la oficina… compatibilizarlo todo y, además, conseguirlo es el objetivo de esas mujeres para las que el día tiene pocas horas y nunca las bastantes para cuidar de sus retoños. Una ocupación, física y emocional, que muchas veces deja en un segundo plano a la madre y que, además, tiene una clara repercusión física. Por una parte, tanto trajín doméstico eleva las posibilidades de padecer alguna dolencia de carácter cardiovascular: así lo demuestra un estudio que, a pesar de haberse realizado en Japón, es extrapolable a todo el globo. Por otra, la factura anímica que también repercute en nuestro organismo: el cansancio físico y la actividad constante no sólo pueden provocar en esas Susanitas cuadros depresivos o emocionalmente comprometidos, sino que tienen una clara influencia en su sistema inmunológico.

Y como esto no es un tebeo, la solución no es cerrarlo y colocarlo en la estantería. Nuestras Susanitas de carne y hueso no pueden desvincularse de esos “muchos hijitos” con los que soñaba ella ni implorar el “que paren el mundo que me quiero bajar” de su inseparable Mafalda. Sin embargo, y a pesar de la ficción, nuestras Susanitas sí pueden encontrar a esa amiga del alma en la nevera: la alimentación pasa, precisamente, por ser una aliada única para paliar esos desgastes físicos y emocionales que supone dirigir una familia con muchos hijos. Como ya hemos dicho otras veces, cuidar empieza por cuidarse así que tengamos en cuenta tres factores únicos. Por una parte, mantener una correcta salud cardiovascular aumentando nuestro consumo de verduras y disminuyendo los azúcares no naturales, que podemos contrarrestar con aportes de hidratos de carbono complejos –como el pan o el arroz- por aquello de que nuestras Susanitas necesitan mantener sus niveles de energía para sacar sobresaliente en su día a día. Por otra, cuidar nuestro sistema inmunitario y su desgaste con alimentos ricos en Vitamina C y E, por ejemplo, como apoyo logístico para nuestras defensas.

El tercer factor –un poco de actividad física– va implícito en el cargo de Susanita.

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