Con la vuelta al cole llegan de nuevo las prisas. Las mañanas se convierten en una carrera contrarreloj a la busca y captura de las zapatillas de deporte o los calcetines que no aprietan (historia real, mi hija mayor tiene varias manías relacionadas con las costuras de los calcetines).
La consigna es mantener la calma. Y a pesar de los nervios, tratar de hacer un desayuno completo. Un desayuno que debería incluir lácteos, frutas, cereales y algo de proteína. Ya, parece un poco complicado, pero no lo es tanto. Y en último caso siempre se pueden tomar un batido, un yoghourt bebible, o algún zumo por el camino. Intentar que tus niños se levanten con tiempo puede ser toda una odisea, pero, si eres capaz de conseguir que desayunen bien, su salud y su rendimiento escolar te lo agradecerán.
Otro tema aparte es el de los “desayunos de recreo”. Una buena noticia es que el Ministerio de Sanidad pretende eliminar las máquinas de bollería de todos los centros escolares. La obesidad en occidente es una “plaga” y comienza en la infancia. Apoya al Ministerio incluyendo alimentos saludables en la bolsa de la merienda: un batido, un zumo, un quesito. Existen muchos productos fáciles de tomar y de transportar…un tema delicado este de los niños de tres años transportando comida, no sé qué les pasa, que se les cae todo
Y procura que no sea demasiado ni demasiado poco. Los niños deben comer cantidades pequeñas de manera frecuente.
Como última consigna, escucha a tu hijo, él te dirá si lo que le pones es mucho o poco. Escucha a tu hijo y habla con las madres, es más que probable que intercambien bocatas como si fueran cromos. Escúchale excepto cuando te informe de la marca de galletas que de repente le gusta mucho más, probablemente sólo sea porque es la que lleva su amiguito. Aunque bueno, también puedes darle el capricho de vez en cuando. Hacer felices a los niños y cuidar su alimentación no son cosas incompatibles.

