Tener un menú para todos es muy práctico, pero no siempre lo más adecuado. Pensar en una dieta equilibrada, sana y encima que se adecúe a cada una de las edades de nuestros hijos puede parecernos una tarea muy ardua. En realidad, si nos sentamos un día y lo planificamos (¿por qué no colgar un calendario en la nevera?) estaremos haciendo algo muy positivo.
Por un lado, nos aseguramos que nuestros hijos comen las cantidades que les corresponden, así como el tipo de dieta que más les conviene. Y, de este modo, también les vamos concienciando de cara a un futuro, cuando ellos tengan que hacerse cargo de su día a día y sus comidas, pues si desde bien pequeños asumen e incorporan entre sus hábitos la preocupación por una buena alimentación, ¡lo agradeceremos toda la vida!
Esto, sin duda, tiene que ir acompañado de un buen ejemplo. De nada sirve que le digas a tu hijo que es necesario comer frutas, verduras, productos lácteos, pescados si tu dieta no es acorde a lo que les estás enseñando.
Muchos malos hábitos se adquieren durante la infancia temprana, la mayoría porque los padres nos ponemos muy nerviosos a la hora de comer. Para asegurarte de que tu hijo llega a la edad adulta sabiendo comer lo mejor es que no le enseñes a comer mal. Algunos errores típicos de primerizos son los siguientes:
- Negociar la comida.
- Convertir la comida en un premio o un castigo. Con la comida no se juega, tampoco los padres. El chantaje emocional es contraproducente.
- Obligar a un niño a comer.
Aunque no te lo creas, los niños, sobre todo cuando son pequeños, se autorregulan muy bien. Si lo que pones a su disposición es comida sana, hacer de la comida un campo de batalla no es aconsejable. Si no quiere judías pero come guisantes, ¿cuál es el problema?
Ni hacer el avión, ni engañarle con la tele, ni por supuesto, cuando son bebés, meter el chupete para obligarle a tragar… ningún niño occidental se muere de hambre, porque todos tienen comida disponible. Créelo. Haz de la comida un momento de interacción y socialización, comed juntos, aprovechad para comentar el día… Y disfruta de tus hijos también a la hora de comer. Los buenos resultados se consiguen con esfuerzo y dedicación.
Aprovecho para recomendar el libro del pediatra Carlos González, Mi niño no me come.
