El desayuno es la comida más importante del día. Ahora que tus hijos están de vacaciones, como se levantan más tarde, tal vez no puedas controlar exactamente que desayunan correctamente. Sin embargo, si a lo largo del año ya les he ido inculcando unos hábitos, sólo tengo que preocuparme por dejar en la nevera y en los armarios, a su alcance, aquello que sé que les hará bien y estar fuertes y con las pilas cargadas para afrontar el resto del día. Al estar en ayunas, su organismo asimila mejor aquello que tomen a primera hora, pero a su edad explicarles esto no resulta fácil. Así que opto por productos que me generen confianza y que además a ellos les guste.
Generalmente y si no hemos inculcado hábitos alimenticios indeseables, los niños, sobre todo los pequeños, son aunque parezca mentira, capaces de autorregular su alimentación de forma adecuada, de modo que a lo largo de periodos más o menos cortos, son capaces de ingerir las cantidades correctas de todos los nutrientes. Como siempre los trucos básicos son dos: dejar a su alcance alimentos saludables y por supuesto, alejarlos o dificultar su acceso a otro tipo de comidas, menos sanas.
Si mantienes la nevera y los armarios llenos de fruta fresca, cereales y lácteos y evitas la bollería, sobre todo industrial, podrás estar segura de que tus hijos se alimentarán de forma equilibrada. Aunque tú no los veas.
Un desayuno equilibrado contiene básicamente hidratos de carbono de absorción lenta, como los cereales- mejor si son integrales por aquello de la fibra, aunque esto para los niños es algo complicado – fruta y algún lácteo. Si a tu hijo no le gusta la leche puedes sustituirla por un yogur o un yogur bebible. Si es perezoso para los cereales ¿qué tal unas galletas de arroz? Son también buenas como tentempié a media mañana. Si ya es mayor le gustará tal vez el pan tostado. Si le añade un poquito de aceite de oliva, mejor que mejor.
Si durante las vacaciones el ritmo de vida es algo más caótico y no puedes estar pendiente de lo que desayunan o no, déjales cuatro o cinco cosas a la vista en la cocina, o en la mesa en la que desayunen habitualmente y sobre todo, reduce la compra de bollos y chucherías.
O tal vez con un poco de suerte puedas hacer todo lo contrario. Aprovechar las vacaciones para desayunar en familia, todos juntos. Comer en compañía fomenta los buenos hábitos alimenticios y es bueno para la salud. Tanto es así que hasta los bonobos prefieren hacerlo. Las vacaciones son el momento ideal para compartir con nuestros hijos todo el tiempo posible.
Os dejamos cinco ejemplos de desayunos equilibrados. Disfrutad de las vacaciones de verano, sólo ocurren una vez al año.
