En agosto, normalmente, el termostato sube y sube, y el calor se hace insoportable. Mientras nosotras sólo pensamos en refugiarnos bajo un árbol o quedarnos aplatanadas en un sofá, nuestros hijos tienen las pilas cargadas y quieren ir a la piscina, salir a jugar con sus amigos, practicar deporte… en definitiva, no parar quietos. ¡Es normal! ¡Es verano y quieren disfrutarlo! Pero para nosotras algo más nos preocupa: que nuestros niños estén bien hidratados y no sufran las consecuencias de estar expuestos muchas horas al sol y a las altas temperaturas. Un punto clave es su alimentación, ya que además de concienciarles de la importancia de beber mucha agua, tienen que adquirir otros hábitos.
Dependiendo de la edad el problema de las deshidrataciones varía. Los bebés amamantados que lactan a demanda no precisan ningún suplemento de agua extra, siempre que, como digo, lacten a demanda y se mantengan una serie de medidas de seguridad relacionadas con el calor, como no exponerlo al sol directo, evitar salir en horas de temperaturas muy altas y protegerles la cabeza. Si el bebé es muy pequeño en verano es conveniente que estés al tanto de los signos de deshidratación: ojos y mucosas resecas, llanto sin lágrimas, decaimiento. Si la piel pierde elasticidad y al pellizcarla suavemente no recupera su forma corre a urgencias.
Si tu bebé toma lactancia artificial consulta con tu pediatra sobre sus necesidades de agua: en general, si toma biberón a demanda, con el agua utilizada para preparar la leche debería ser suficiente. Prepáralo siempre según las indicaciones del fabricante.
Un buen indicador es la cantidad y el color de la orina. Si es clara y hace unos seis o siete pises al día, está recibiendo suficiente cantidad de líquido.
Los niños un poco más mayores parecen no ser conscientes de la necesidad de beber, o da la impresión de que no les da ni tiempo. Los mismos signos válidos para un bebé, además de irritabilidad (más difícil de ver en lactantes sobre todo si son habitualmente muy llorones) son también importantes a la hora de determinar que está tomando suficiente agua. Si no quiere agua el mejor consejo es que pongas a su disposición frutas frescas en grandes cantidades, batidos y otras bebidas lácteas y yogures. Además de hidratarlos los estarás alimentando bien. Trata de evitar los refrescos gaseosos muy edulcorados y si el niño es pequeño procura no abusar de los zumos.
Y si tienes un bebé muy pequeño y das el pecho, los mismos consejos son válidos para ti. Bebe todo lo que te apetezca, mientras sea saludable, claro.
Y a disfrutar del verano.
