¿Conoces tu sistema inmune? Su buen funcionamiento es determinante para la prevención de enfermedades, por eso lo conocemos como “defensivo”.
Pues bien, se ha demostrado que nuestra alimentación afecta a estas defensas de un modo directo, tanto si cometemos excesos como carencias. Se pueden producir diversidad de trastornos cuando la nutrición no es la adecuada. No debes olvidar incluir en un tu alimentación minerales y vitaminas, especialmente el Zinc, Selenio y Hierro, o Vitaminas A, C, E y del grupo B, junto con los omega 3. Para conseguir tal variedad de nutrientes entenderás que es imprescindible que mantengas una dieta muy rica y variada.
La inmunidad es la capacidad que tiene el organismo de defenderse contra agentes invasores. Nuestro cuerpo dispone de un conjunto de mecanismos para protegerse, como barreras físicas, químicas, células y proteínas. Por su complejidad se pueden distinguir dos categorías: la respuesta inmunitaria inespecífica o innata y la respuesta especifica o adquirida.
La respuesta inmunitaria innata es una respuesta rápida y general. Se encuentra en las barreras naturales del organismo como la piel o las secreciones. Pero el mayor obstáculo para los invasores está en el intestino, principal medio de contacto con el exterior y que recibe diariamente un elevado número de bacterias. En este órgano de nuestro aparato digestivo tenemos una compleja estructura llamada GALT (Gut-Associated Lymphoid Tissue). Este tejido evita la entrada de agentes nocivos procedentes de la alimentación. ¿A que no sabías que nuestro intestino sirve para algo más que para terminar el proceso digestivo?
La segunda, la respuesta inmunitaria especifica, es mucho más selectiva. Se trata de anticuerpos especiales que atacan a determinados agentes, igual que hacen las vacunas. El sistema inmunitario tiene memoria, gracias a la cual, si un agente infecta a un organismo más de una vez, estas células de memoria desencadenan una respuesta específica para ese agente con el fin de eliminarlo más rápidamente.