A menudo, oímos hablar del sistema inmunitario y de su papel decisivo para la salud. De esa necesidad casi constante de fortalecerlo para paliar las agresiones externas, e invisibles muchas veces, que lo ponen a prueba día tras día. Todos sabemos que tenemos uno que viene “de serie” con nosotros, pero entender de qué se trata y su funcionamiento es aterrizar en un complejo sistema natural digno de cualquier proceso industrial. Un proceso al que, en muchas ocasiones, no prestamos atención pero que constituye la barrera de defensas del cuerpo ante cualquier agresión externa. Unas defensas que pueden perderse por factores tan domésticos como el frío o el estrés. Comprender qué es y cómo funciona es una manera de ser conscientes no sólo de cómo ayudarle a que nos proteja todavía mejor sino, además, de comprender la importancia aparentemente invisible que desempeña.
El sistema inmunitario es una red de respuestas naturales del cuerpo que implica a células, proteínas, tejidos y órganos específicos. Un equipo natural que, ante cualquier agente infeccioso o invasor, se pone en marcha para atacar a los organismos o sustancias que invaden nuestro cuerpo. Una reacción que no sólo neutraliza el efecto sino que, además, genera una protección para combatirla en lo sucesivo. Este mecanismo, denominado respuesta inmunitaria, cuenta con los leucocitos como pieza clave para localizar y destruir a los agentes externos (frío, contaminación…) que puedan afectar al cuerpo.
La detección de un agente externo en el organismo se lleva a cabo por los linfocitos B, que primero lo localizan y luego dan orden de destruirlo a los linfocitos T. Tanto los leucocitos B como los T circulan tanto por los vasos linfáticos como por todo el torrente sanguíneo, creando un equipo coordinado de protección.
Con el agente externo fuera de juego, la respuesta inmunitaria continúa. Terminar con el agente invasor no es el fin último del mecanismo. Sí lo es asegurar que, ante cualquier nueva aparición del mismo agente, el cuerpo tendrá una respuesta preparada. De ahí que los linfocitos B generen proteínas que se adhieren al agente invasor y que protegen al organismo en caso de enfrentarse al mismo agente invasor. Una garantía de defensa natural del organismo que asegura nuestro bienestar.




muy interesante… debo cuidarme más, que últimamente me siento como débil…
El nuevo ACTIMEL L.CASEI,¿ es apto para enfermos de Enfermedad de Crohn?
Hola Yolanda!
Nuestro estado físico e incluso de ánimo van vinculados a cómo nos cuidamos… y por eso es tan importante el consumo de vitaminas en el día a día.
Hola Sylvia!
Actimel es un producto apto para cualquier persona. Es una leche fermentada que cuenta con el exclusivo L. Casei DN114001 y ahora además incorpora la vitaminas E y la vitamina B6, que ayuda al normal funcionamiento del Sistema Inmunitario. La ingesta de Actimel no presenta ninguna contraindicación por lo que las personas que padecen la Enfermedad de Crohn lo pueden consumir sin problemas. Puedes estar tranquila! Aún así, siempre consulta a tu médico que es el más apto a aconsejarte en la gestión de tu enfermedad.